Sobre el libro Entre soles y Sombras - Palabras de Fany Jaretón

 

Desde Mocoretá- Corrientes un sol venía asomando sin decidir si su terciana iba contra los labios rasgados de la tierra que pedían sed de clemencia o entibiaba aquella cuna sobre los esteros de mimbre donde el moisés de Gustavo navegaba otra suerte de salvación.
De niño a veces jugaba a las escondidas (premonitoriamente buscaba de su propio encuentro) otras a la rayuela en el salto a la escritura por donde la tiza de Cortázar nos enseña que entre cielo y tierra también es posible unir un mundo, pero lo que más llamara la atención al indagador pequeño, era jugar al farmacéutico y al doctor con cajitas vacías que por entonces le obsequiara el boticario de su pueblo, ahora pienso, con que responsabilidad podemos hacer grande el universo de un niño y tal vez su destino.
De mayor las manos de Gustavo necesitaron estar al servicio y entonces se vistió de guardapolvo blanco y con el conocimiento se formó médico, curador de los más bajitos, pero en sus manos algo temblaba más allá donde el título con su buen ejercicio y entonces ahora Gustavo Poeta, sanador de las almas, cuando al tomar contacto con sus letras nos simbiotiza en ese ir alerta y entonces "Entre soles y Sombras " de su mano-pájaro, vamos.
Es así como llegó Gustavo Tisocco en Ser y temple de una herramienta que se torna hereje cuando destroza al dolor en cada palabra de cal y canto. Reconstruir y asumir que la vida se a hecho en un molde único al ir permitiendo que las hojas escritas se metan en vos, vas paseando del abrigo de un Gustavo intimista en sus dos cauces, primero es como si compartiendo un café él te relatara como un sacrosanto la confidencia de su vida, sus pasos los más álgidos, los de carácter humano y la de los otros evoca un jardín de flores y no sabes hasta el final si es para adornar actos de ternura o que se hagan ofrenda de ese cementerio atestado de muertos que deambulan en sus noches insomnes.
Luego va por más y te lleva o te deja expectante, él toma asiento en medio del escenario y un cenital lo alumbra de lleno, nosotros que observantes observamos, pasamos a ser la entelequia en ese runrún que nos sigue ofreciendo en las que yo he resuelto llamar "sus cartas íntimas" y te las pone a todas- hasta la última- sobre la mesa y entonces descubres una maternidad a medias, le habla en la voz del poema a su abuela Rosa a quien invita y dice.<< como en cada encuentro prepararé té. / Tal vez reposes tus cansadas manos/ sobre mi solitaria espera...>> habla del esperma y transpiras ese demandada que desde su hondo pide provoca y hasta te lastima cuando reclama...<<Y cundo marches deja grabado tu aliento en mis sombras, / retira de mi mesa mis diademas. /Todas las monedas que he guardado son para ti: /no te descubras, no me descubras y guárdate el vuelto.../ 
Ay Gustavo cuánto dolor nos dejas ver "Entre tus Soles y Sombras" que acompañan y van derruyendo esta noche que parecía macabra allá afuera y sin embargo abrir la puerta en tu poema de juegos donde citas al Lobo, al gallito ciego o a la ronda de San Miguel donde tantas veces hemos jugado desde la infancia y hoy qué intimidación hace este llanto ternura, te pido ven... ven poeta a mi regazo necesito cobijarte en este abrazo como yo solo se darlo, porque tú mi querido amigo poeta bien lo describes y dices: <<Se queda muda mi risa cuando me abrazan,/ llueve mansamente sobre mis ojos/ una dicha nueva que es nube./>>
Y mientras mas me dejo fluir en tus letras y tú que pides <<Abracémonos hermana entre hastío y penumbra, /dejemos nuestros
brazos cansados/ reposar por un instante en la eternidad/ a pesar de que ya no hay cosmos..>>
Y yo que tibio mi corazón busca el nido donde el sueño es llamador de Sueños y entonces te preguntaría antes de cerrar esta reflexión devolución por lo tanto que me has dado puertas abiertas de tu libro y entonces cuando cuestionas y dejas al aire ...:<<¿Cuál es el secreto que guardo en mis manos cansadas?>> 
Y entonces del buen gesto, humildemente besos tus manos hacedoras, artesanas donde esgrimes a la palabra en la disposición justa donde disponen todas sus fuerzas los guerreros de la Luz.
Gustavo quiero agradecerte de todo corazón todo lo que me has entregado, en tus gestos, en tu mirada, en tu libro que en definitiva es la voz íntima y pura, honesta de tu propia voz. Que Dios te bendiga, querido, ahora y siempre en la Luz de tus letras donde oras y aras eternidad, floreciéndote en poemas del asombro.

Fany G. Jaretón

© Gustavo Tisocco, 2005.
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